martes, 26 de enero de 2010

El dolor del amor


Mientras escribo te encuentras a mi lado. Acostado en mi cama solo tú sabes con que sueñas, quién sabe lo que piensas, que imágenes pasan por tu cabeza, sin saber, que la mujer que está a tu lado llora tu ausencia.
Noto el calor que desprende tu cuerpo, tan cerca y tan lejos al mismo tiempo.
Ya no eres mío, ni pretendes serlo. Ya no me queda esperanza de volver a estar ahí dentro, dentro de tí, en tu corazón y en tu alma cerrada.

Me muero en vida, día a día te me escapas y siento la pena mas grande por lo que ya no existe. Se fué lo más importante de mi vida, el amor que por mí sentías, y yo solo siento tristeza, la pena más grande que jamás he vivido.
Estoy totalmente sola, se perdió ese trocito de mi alma, la parte que tú completabas. Ahora soy una mujer incompleta, ni la sombra de lo que era has dejado como recuerdo del amor más grande que llevaste dentro.
Nos quisimos tanto y ahora a pesar de todo sigues aquí en mi cama, pero eatás en otra parte, solo tú sabes donde. Lejos.
Cerraste tu corazón, tu alma bajo llave, me seguirás haciendo daño, por egoísta y por cobarde.

Dices que me quieres. Eso es lo que tu piensas, pero si así fuera, solo eso te daría la valentía de aceptarlo todo y arriesgarte por estar conmigo. A pesar de todo creo todavía en la fuerza del amor que no le importa nada y consigue lo que sea por la persona amada.
Me matas. Me estás matando lentamente. Solo quiero rendirme, lo más fácil, pero no sé por qué, no es así. Aunque no creo que pueda soportar más esta vida que comenzó a ser absurda cuando tú desapareciste de ella. Me quiero rendir, no puedo con esta tortura, la pena, el dolor, ese nudo en el pecho, los escalofríos en la nuca cada vez que me embarga un recuerdo, el miedo, la soledad, el después, un mundo sin esperanza, desaparecieron los planes, un mundo sin nada. Solo yo, mi cabeza en medio de esta locura.
Me consumo poco a poco, mi cariño se pudre dentro cada día, me voy marchando, ya no siento ni melancolía.
Me veo en el espejo cada día y cada día me muero. tú te alejas cada día, cada día me enveneno.

Ni te imaginas lo que siento. He pasado del odio, la rabia, el rencor, la venganza, la locura y la maldad a sentir únicamente tristeza, una tristeza impregnada en cada trozo de carne que forma mi cuerpo, este cuerpo que te pide cariño, amor, quiere volver a sentirse seguro, quiere saber de nuevo que vives por y para él. Quiero de nuevo tu devoción, tu entrega sin más. Quiero que vuelvas a ser el muñeco con el que juega mi corazón. Ríndete a mí, quiéreme otra vez y hazme sentir otra vez tu mujer.
Amame como antes y cada vez que toques de nuevo mi cuerpo, hazlo con el alma. Cada vez que vuelvas dentro de mí, fúndete conmigo, ten ganas de volver a ser uno y hazme tuya. Yo me entregaré si tú te atreves. Soy tuya y no me coges.
Después de todo lo sucedido aquí me tienes, tan rendida. Coge los hilos y manéjame como quieras, solo tú puedes conseguir que me deje hacer tal cosa. Solo quiero volverme a sentirme especial, volver a ser tuya, que sea diferente, de vuelta a nuestro mundo, tú y yo, uno solo, juntos, unidos siempre de cuerpo corazón y alma.
Vuelve por favor o me volveré loca, quiereme de nuevo o moriré sola.

Hoy te he querido, hoy me has mentido. Me has mirado a los ojos con ojos de enamorado y hacto seguido me has descubierto que te encuentras totalmente cerrado.
Otro puñal, otra lanza más. No queda espacio alguno en mi corazón donde volver a pinchar.
Anoche te entregué mi cuerpo, hoy te entregué mi alma, no recibí de tí ni un solo beso. No te atreves, no haces nada y la locura me devora al verte de nuevo aquí e mi cama.
¿Es que no te dás cuenta de que esta mujer todavía te ama?


Escrito en la madrugada del 2 de octubre de 2009

2 comentarios:

J.F. dijo...

El amor es dar sentido a los latidos de un corazón que clamaba algo por lo que luchar, aunque a veces duela.

J.F. dijo...

Hola de nuevo. Para agregar blogs tienes que ir al escritorio del tuyo y debajo hay una pestaña que pone lista de lectura, ahí puedes añadir los que quieras.
Por cierto, me alegro de haberte descubierto el mito de Casandra. Es de mis favoritos.

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